La bioconstrucción entiende a la vivienda como un organismo que nace y, tras una vida útil, muere y se descompone, intercambiando materia y energía con el medio que la rodea a lo largo de todo ese ciclo vital. Para minimizar el impacto de la vivienda ecológica sobre el entorno es imprescindible utilizar materiales que no sean contaminantes en ningún momento del ciclo de vida y que puedan reutilizarse, reciclarse o distribuirse en el medio sin degradarlo. También es importante que no consuman mucha energía en su producción y en la fase de transporte. En principio, es importante considerar los materiales disponibles localmente y la arquitectura tradicional de la zona, para trabajar en concordancia con el ambiente y el patrimonio local. La piedra es el material de construcción noble por excelencia. Reúne varias ventajas, como su larga vida, su buen nivel de insonoridad, inercia térmica y protección contra el calor del verano. En contraposición, sus desventajas incluyen un proceso de construcción más lento, mayores costes de mano de obra, el riesgo de deterioro por humedad y la insustentabilidad ambiental de muchas de las canteras de procedencia. Por otra parte, el adobe es otra opción. Posee una buena capacidad de almacenar frío o calor, resulta cálido y tiene una emisión radiactiva muy baja. Además, se trata de un material abundante en cualquier lugar y fácil de trabajar. Asimismo, su extracción no insume daño al ambiente. El tapial es una técnica que consiste en construir muros con tierra compactada y que posee características similares al adobe, en cuanto a ventajas y desventajas. La bioconstrucción con balas de paja, por otro lado, está muy extendida en Canadá y Estados Unidos. Se trata de un material muy práctico y barato, con excelentes condiciones de aislamiento acústico y térmico y energéticamente óptimo. Sin embargo, esta clase de material también tiene inconvenientes para su desarrollo. Aunque aparente ser fácil, el proceso de construcción tiene su complejidad. Es necesario tener en cuenta todos los detalles respecto a estructuras y prevención de incendios. Además, las balas de pajas pueden funcionar como escondites para insectos y roedores. Finalmente, cada bioconstrucción es el resultado de la aplicación de la creatividad humana, teniendo como objetivos principales el ahorro económico y energético, el mejoramiento de la salud de las personas y el cuidado medioambiental, utilizando aquellos materiales que garanticen dichos preceptos. Add Comment En el caso de los espacios donde se pasa la mayor parte del día, como el comedor, la oficina o la cocina, deberían orientarse hacia el sur, mientras que aquellos sitios de uso más ocasional, como los cuartos de baño, y que además no requieren luz natural, deberían orientarse hacia el norte. La razón de esta distribución es que las habitaciones con menor uso amortiguan la temperatura de los ambientes con mayor concentración energética. En cuanto a los dormitorios, lugares en los que también se pasa buena parte del día, lo ideal es que reciban luz matinal, por lo que deberían estar orientados hacia el este de la vivienda. De lo contrario, deben contar con claraboyas orientadas en ese sentido. En la distribución de la vivienda también se deberá considerar el campo magnético terrestre. En este punto, es recomendable orientar la cabecera de la cama hacia el norte magnético, para dormir relajados, y hacia el este si el objetivo es recuperar fuerzas. Electrodomésticos Asimismo, en cuanto a las radiaciones producidas por las instalaciones eléctricas y los electrodomésticos, que también se registran cuando los artefactos están apagados, la bioconstrucción desarrolla técnicas para minimizar su efecto negativo hacia la salud, ya que pueden debilitar el sistema inmunitario. La premisa básica es intentar minimizar su presencia en toda la vivienda, sobretodo en los espacios en que se permanece más tiempo: los dormitorios y el lugar de trabajo. Sabemos que esto no es fácil, por eso se recomienda utilizar cables protegidos o coaxiales, y tenderlos en forma de estrella alrededor de los enchufes, no de manera circular. Otro punto clave es no instalar conductos principales junto a la cama o en la oficina, y utilizar interruptores que impidan automáticamente la circulación de corriente eléctrica durante la noche por el dormitorio. Evitar mediante interruptores que la corriente circule por cables o aparatos en posible mal estado, y nunca colocar la cama cerca de cables o alargues de electricidad es otra recomendación. Por otro lado, no se deberían colocar radios, relojes digitales y aparatos de televisión cerca de la cama y, en caso de hacerlo, es necesario desenchufarlos a la noche. También deben desconectarse los artefactos que se encuentren en la habitación contigua, porque las radiaciones franquean las paredes. De esta manera, se logra un ambiente más armónico y saludable en el espacio donde pasamos la mayor parte del día. Ahora sí, podremos decir al llegar a casa: “hogar, dulce hogar”. | El Autor¡Hola! Espero poder aportaros información de interés en este agregador de noticias del sector. ArchivesFebrero 2012 CategoriesAll |
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